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DIRELIA LAZO, CAROLINA ARIZA Y EDUARDO JORGE HABLAN CON ALEJANDRA ALARCÓN

on jueves, 10 de septiembre de 2015


DIRELIA LAZO, CAROLINA ARIZA Y EDUARDO JORGE HABLAN CON  ALEJANDRA ALARCÓN



Direlia Lazo y Carolina Ariza repiten el comisariado de Solo Swab. La sección conserva el formato de presentaciones individuales de artistas latinoamericanos, atendiendo especialmente a aquellas prácticas artísticas de marcado carácter procesual y documental. Poéticas que exploren las narrativas de la historia y que confronten la discontinuidad y heterogeneidad del relato "oficial". Dando continuidad a la edición anterior, Solo Swab pretende ser una plataforma de pensamiento y reflexión en torno a la producción artística actual en diálogo con el contexto social político latinoamericano.

Para introducirnos la sección inauguran nuestro espacio hablando con la artista Alejandra Alarcón.


Alejandra Alarcón nace en Cochabamba, Bolivia, en 1976. Realiza la licenciatura en Sociología en la Universidad Mayor de San Simón en Cochabamba, Bolivia (2002). Paralelamente recibe una formación técnica con el maestro acuarelista José Rodríguez y en la Escuela Superior de Artes Plásticas Raúl G. Prada. Posteriormente se traslada a Ciudad de México, donde realiza la licenciatura en Artes Plásticas en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” perteneciente al Instituto Nacional de Bellas Artes (2008). Actualmente vive y trabaja en Ciudad de México.
Su obra construye nuevas narrativas de lo femenino partiendo de historias e iconografías de cuentos infantiles como Caperucita Roja, Cenicienta, Blanca Nieves y Rapunzel. Un trabajo que “ahonda en el postfeminismo, desde el que construye una nueva imagen femenina empoderada en la seducción, pero también peligrosa en su maternidad castradora”.

Direlia Lazo: Naciste en Bolivia pero resides en México desde hace muchos años, ¿dónde iniciaste tu formación como artista?
Alejandra Alarcón: Inicié mi formación en arte en Bolivia, pero fue una formación más bien clásica, enfocada en la técnica. Posteriormente estudié una licenciatura en sociología y vine a México a hacer una maestría, pero en su lugar terminé estudiando otros cinco años de artes plásticas en “La Esmeralda”. Ambas formaciones se complementaron muy bien porque al background técnico que traía de Bolivia se le añadió una formación más conceptual y enfocada al arte contemporáneo.

DL: Tu obra transita por diferentes formatos: la acuarela, el video, la fotografía e instalaciones. En Solo Swab mostraremos una selección de tu trabajo en acuarelas, un formato que te identifica dentro de la producción contemporánea latinoamericana. Coméntanos sobre la serie que presentarás, sus orígenes y proceso de trabajo.
AA: En Swab mostraré El libro de la leche, una serie que tiene que ver con la maternidad, con los fluidos, con este cambio de identidad, con el no saber de qué forma eres ahora, no saber dónde empiezas y dónde acabas, no saber quién es tu hijo y quién eres tú, si terminó de irse o si se separó definitivamente de tu cuerpo. Una obra que reflexiona sobre un grupo de incertidumbres físicas y emocionales acerca de la maternidad. Empezó muy instintivamente, y en formato pequeño ya que con un bebé recién nacido no me quedaba mucho tiempo para trabajar,  pero sentía la necesidad de ir expresando todas estas inquietudes. Poco a poco estos dibujos que eran en un principio sólo para mí, muy íntimos, fueron tomando forma y cuerpo, se fueron volviendo más grandes, más extensos. En la serie también hay una reminiscencia a lo animal, un tema que ya he trabajado previamente y que tiene que ver con lo natural, lo salvaje, lo no domesticado, y en algún sentido es reflejo de esa sensación de no poder controlar los fluidos. La serie a su vez es parte de una trilogía que quiero desarrollar y que estará formada por El libro de la leche, El libro de la sangre y El libro de las lágrimas.

De la serie El libro de la leche, 2015, 20 x 15 cm y 25 x 35 cm, acuarela.


DL: ¿Cómo relacionas los diferentes medios en una serie, o en un grupo de obras que comparten el mismo interés temático? En una ocasión comentaste que “la acuarela te permitía convertir en fluido tus ideas, ya que no respeta los límites del dibujo a lápiz”. Pareciera que todo emerge de este formato.
AA: La acuarela es, sin duda, el medio que transita rizomáticamente por los diferentes conceptos de mi trabajo. Utilizo la acuarela y el dibujo como la plataforma desde la que pienso, desde la que creo. Sin embargo, respeto mucho la identidad y autonomía de cada formato, y hay piezas que son pensadas como videos o fotos y terminan ahí. No siento la necesidad de emigrar a diferentes soportes en cada serie. Creo que la acuarela es una técnica infinitamente contemporánea en su sentido de la inmediatez. Ahora mismo no puedes estar mucho tiempo detenido en el proceso de la técnica en espiral y la acuarela te exige rapidez de pensamiento, te permite ir resolviendo ideas de manera muy inmediata y creativa.

DL: No obstante esa inmediatez que comentas en tu obra acontece de manera muy procesual, están muy imbricadas temáticamente, pareciera que son partes de una historia muy hilvanada.
AA: Totalmente, todo es parte de un proceso complejo, que se va develando en las diferentes series. Mis obras están muy conectadas y van transitando entre historias e imágenes. En mi producción existe una idea de camino o de laberinto invisible, es una experiencia siempre tentativa, en la que uno se mueve por intentos. Este laberinto o camino se encuentra siempre conectado en múltiples niveles. Tiene un desarrollo rizomático, en el que trabajo una red de conceptos por los que puedo transitar aleatoriamente, con varias salidas y entradas. El proceso creativo que sigo no es lineal, ni jerarquizado. De ahí que la noción de rizoma desarrollada por Deleuze y Guattari sea la metodología de mi trabajo.

Carolina Ariza: Evocabas anteriormente con Direlia la relación entre lo salvaje y lo doméstico. El Libro de la Leche habla de esta relación tan fuerte con la maternidad, no sólo desde el punto de vista físico sino también a partir de todas las transformaciones que se generan en la vida practica de una mujer. Me interesa saber cómo trasciendes este estado doméstico hacia esa forma de animalidad presente en tu trabajo.
AA: Me gusta la idea de que al pensar que somos civilizados creemos que nuestro aspecto salvaje ya desapareció, cuando en realidad siempre está presente en nuestras vidas. La maternidad nos conecta muy concretamente con lo salvaje e instintivo. Los fluidos (leche, lágrimas, sangre, menstruación) son estados corporales sin limites, cuestionan nuestra identidad y nos recuerdan esta unión ancestral con lo animal. Los fluidos al mojar, no respetan los límites, así mismo actúa el pigmento en la acuarela. Por lo general empiezo a trabajar a partir de un dibujo hecho con lápiz, para después mojar todo el papel, y sobre esta superficie totalmente mojada, comienzo a manchar. En este estado, los pigmentos no obedecen los límites impuestos por las líneas del lápiz, el fluido ejerce su voluntad. La técnica misma me enfrenta a ese sentimiento de que siempre habrá algo más fuerte que irrumpe con lo racional. En este paso del concepto a la realización de la obra se establece un juego entre lo salvaje y lo doméstico, entre lo racional y lo animal.

De la serie El libro de la leche, 2015, 28 x 38 cm (c/u), acuarela.


Eduardo Jorge: En los cuentos de hadas anteriores a los hermanos Grimm, las mujeres que amamantaban a los hijos de otras mujeres contaban unas historias terribles que contenían mucha sangre y mucha violencia. Los cuentos de los hermanos Grimm eliminaron toda esa violencia. Tus imágenes irrumpen con mucha fuerza, lo que me interesa es que tu trabajo reactualiza ese imaginario de los cuentos sanguinarios anteriores a los Grimm. Considerando esta relación a la narrativa y al universo de las historias, cuéntanos cómo actúa la ficción en tu trabajo, en tu imaginario y en tu quehacer artístico.
AA: Creo que al retomar la iconografía de los cuentos me doy el chance de construir mis propias historias, de integrar la sangre, los cortes, y de darle existencia a cosas que normalmente no forman parte de los cuentos de hadas. Es una manera de devolverles este lado salvaje que tenían.

CA: ¿Qué es lo que te interesa en esa deconstrucción de los cuentos de hadas, en esa desintegración de los personajes que en un principio aparecen como personajes muy pulcros, muy puros, pero que al final tienen una psicología muy perversa?
AA: Los cuentos tenían una labor civilizatoria en la cual se definía muy claramente el bien y el mal. Me interesa romper con ese aspecto moralista, relativizar el bien y el mal para mostrar que todos tenemos esos dos lados, el salvaje-animal y el domesticado, el femenino y el masculino. Justamente he pintado muchas niñas, que son aun cuerpos no civilizados ni domesticados, en donde todavía no existe el bien ni el mal.

CA: En esta relación entre el bien y el mal de la que hablas, surgen esas dicotomías presentes en tus imágenes, por ejemplo los lobos que se tratan de encontrar, o los niños que se tienen de las manos. ¿En estos juegos dobles, en esas rupturas tan violentas, buscas crear una tensión entre el amor y el desamor?
AA: Justamente esos lobos a los que te refieres, nunca se sabe si se están peleando o se están dando un beso, pareciera que se quieren unir y al mismo tiempo que se están separando. Creo que las imágenes, a diferencia de los textos escritos, tienen la fortuna de ser más ambiguas, de proponer lecturas dobles con las que me encanta jugar. Me interesa explotar ese potencial de la imagen, ese miedo en donde no identificas el límite entre la violencia y el amor, si se trata de un corte o de una unión. Si esto tuviese que expresarse en un texto escrito tendría que ser mucho más preciso a nivel verbal.

Parto sin dolor 1, 2015, 55 x 77 cm, acuarela.
El calzón de la justicia, 2011, 252 x 31.5 cm, acuarela.


EJ: Entre esas dualidades se crea un espacio para la metamorfosis que se refleja con precisión a través de la fuerza de la acuarela. ¿Cómo este medio te permite generar movimientos continuos y expresar estados intermediarios?
AA: Me gusta pensar la acuarela como un estado dionisíaco, de cambio, de latencia, en cierto modo es como la identidad que nunca termina de forjarse. Por eso dibujo niñas pulpo, que son niñas pero al mismo tiempo son pulpo; o lobos que están pariendo pero a la vez se están chupando la leche. En general son cuerpos que están saliendo de otros cuerpos y que yo represento como fluidos que impiden crear límites entre un ser y el otro. El fluido es continuo, así como lo dionisíaco es algo mojado que está escurriendo, que se está derramando, es totalmente contrario a lo apolíneo. Lo apolíneo separa y vendría a ser la línea del lápiz, mientras que la acuarela nunca divide.

CA: ¿Cómo ocurre la transición entre el rojo y el azul?
AA: Probablemente tiene que ver con la maternidad, desde que quedé embarazada ya no pude pintar cosas tan rojas. No es algo tan consciente, es como si me hubiera entrado un antojo repentino de lo azul.
EJ: ¿Cómo podemos recrear una narración de tus dibujos a través de los estados corporales de la dibujante Alejandra?
AA: Antes del Libro de la leche estaba haciendo El libro de la sangre, que tenía que ver con la menstruación, con las incisiones; El libro de la leche, la época azul, es más una época de unión. En el futuro quiero desarrollar El libro de las lágrimas. Los tres son fluidos femeninos, y aunque las lágrimas también son de los hombres, tienen una fuerza expresiva distinta desde el lado femenino.

Compostura, 2007, 35.5 x 51 cm, acuarela.
Corte real, 2009, 35.5 x 51 cm, acuarela.


CA: Me interesó mucho lo que hablaban con Direlia sobre la inmediatez del medio y la manera cómo reactualizas la acuarela. Siendo ésta una técnica más bien identificada al arte moderno tu la ves como una necesidad que por el contrario se adapta perfectamente al arte contemporáneo y a nuestro mundo de rapidez. Me gustaría que desarrollaras esta idea.
AA: Como le decía a Direlia, al ser una técnica muy veloz, permite un pensamiento visual muy inmediato, es posible desarrollar una línea de pensamiento sin tener que esperar largos lapsos de tiempo como en otras técnicas. Por otro lado, me interesaba contemporaneizar la acuarela ya que mi ciudad, Cochabamba en Bolivia, es la cuna de la acuarela a nivel continental. Los maestros acuarelistas más importantes de Sudamérica se forman en Cochabamba. Allí la técnica se enseña de manera muy tradicional para aprender a pintar paisajes o bodegones. Aprendí allí la técnica al lado de grandes maestros y luego me sirvió como instrumento para un pensamiento visual más conceptual. Contemporaneizarla implicaba que yo tenía que relacionar lo local con lo global. En el fondo, en algún lugar íntimo, la acuarela también tiene que ver con mi sudamericaneidad, con mi bolivianidad.
EJ: ¿Qué historias escuchabas cuando eras niña, qué alimentó tu imaginario?
AA: Mi madre era comunista y nos prohibía ver televisión porque según ella “difundía mucho contenido alienante e imperialista”. En esa época teníamos unos discos de vinilo de los cuentos de los hermanos Grimm que escuchábamos día y noche, los conocíamos de memoria. Mi infancia estuvo habitada por esos cuentos que nunca vi en la televisión ni en imágenes. Descubrí las versiones de Walt Disney cuando ya era adulta. Como en la Edad Media, los cuentos fueron para mí relatos orales.

Caperucita la más roja, 2007, 38 x 28 cm y 28 x 38 cm, acuarela.


CA: Me gustaría que nos cuentes de dónde proviene cada animal: los sapos, los lobos, o mejor dicho las lobas, y los animales marinos como los pulpos y los caballitos de mar. ¿Todos provienen de los cuentos de hadas?
AA: Cuando empecé a trabajar con los cuentos primero apareció Caperucita, de allí vinieron naturalmente los lobos con toda su fuerza simbólica. Luego vino Blanca Nieves, Cenicienta y Rapunzel, y luego quise inventar mi propia iconografía y así  surgieron los pulpos de la serie El olor del clan. Los pulpos me permitían hablar de los clanes familiares, de la pertenencia, de la búsqueda de la identidad. Las pulpas de esa serie se cortan los tentáculos y se los vuelven a coser, como una forma de negar su herencia para volver a ser ellas mismas. Después de los pulpos hice sapos, inspirándome de los cuentos en donde hay que besar al sapo para volverse príncipe. Luego se fueron mezclando todos esos personajes, algunos venían de los cuentos y otros habían sido mi propia invención. La última serie de los lobos azules ya no tiene que ver con Caperucita sino que tiene su propia narrativa. 




ENTREVISTA GALERIA ENCANTADA - MYFAF

on martes, 7 de octubre de 2014



Entre los pasillos laberínticos de los Encants Nous se encuentra la Galería Encantada. Un espacio poco convencional que existe gracias al entusiasmo de sus fundadores. Patricia Carrasco y Pedro Galván decidieron iniciar este proyecto hace dos años para contribuir al panorama artístico desde otros modos de hacer. La galería Encantada participa en la secciónMYFAF, en la que nuevos espacios tienen la oportunidad de exponer por primera vez en una feria internacional.


Zaida - ¿Cómo te planteas tu participación en Swab?
Patricia - Swab me da la oportunidad de tener la primera experiencia en una feria como galerista. También para los artistas es la primera vez que participan en una feria comercial e internacional. Este hecho hace que todos estemos muy ilusionados.


Zaida ¿Cuéntame qué vas a presentar en el stand?
Patricia- El concepto que articula las piezas presentadas en el stand alude a lo doméstico y a lo generacional. El stand que nos ceden es de 12m cuadrados, un metro más grande que mi espacio, así que tengo más metros fuera de casa que en casa “En la feria como en casa”. Llevamos obra de Marc Herrero, Fito Conesa, Xavi Rodríguez Martín, Teresa Estapé, Bárbara Alegre, Llobet i Pons y Dylan Burton. Son los artistas con los que más trabajamos en la galería. Algunos ya han tenido exposiciones y otros la tendrán en breve. La media de edad ronda los 35 años. De alguna manera, todos tratan el tema generacional, algunos de  forma más explícita como Alegre o Herrero, otros más sutil como Rodríguez o Llobet i Pons. Todos han trabajado muchísimo para presentar obra nueva en la feria. Tenemos un stand de premio.

Zaida – Desde el sector galerístico se están cuestionando su propio modelo. Uno de los cambios es el lugar donde se efectúan las transacciones económicas, los coleccionistas asisten a las ferias y realizan ahí sus compras dejando de frecuentar las galerías. ¿Este hecho puede favorecer a un espacio como el vuestro?
Patricia - Me da la sensación de que esto sucede en ferias muy reconocidas. Galería Encantada no tiene un perfil atractivo para ese tipo de ferias. Como mucho es el elemento diferencial, pero no sé si voy a poder tener una continuidad  y habitualmente una feria no se rentabiliza el primer año. Se empieza a rentabilizar a partir del segundo o tercero, que es cuando el coleccionista local o el que se mueve, ya te conoce.

Zaida - ¿Antes de iniciar el proyecto de la Galería Encantada tenías experiencia en el sector galerístico?
Patricia – Empecé a los veinte años a trabajar en MasART junto a Ana Mas. La galería llevaba un año abierta así que entré en una fase muy incipiente donde todavía estaban por definir algunas cosas. Este hecho me permitió crecer junto al proyecto y vincularme cada vez más en la programación y producción. Reconozco que aprendí mucho de Ana Mas, de hecho compartimos muchos puntos de vista. Tras esta experiencia dirigí el espacio de arte B14. Estuve un año y medio programando hasta que llegó un momento que necesitaba hacer otro tipo de iniciativas. Me planteé dejar el sector del arte, aunque paradójicamente, en dos semanas cambié de opinión y decidí montar una galería junto a Pedro Galván. 

 Vista de la galería de la exposición del artista Keis


Zaida- La Galería Encantada está ubicada en el interior de un “zoco” como tu lo llamas,  ¿crees que le da un valor diferencial?
Patricia - No quería que se identificara Galería Encantada con unas dimensiones determinadas sino por su ubicación. En este sentido tuve a Galería Alegría como referencia cuando buscaba local. Galería Alegría tiene el mismo tamaño que la Encantada pero cuando piensas es esa galería no piensas tanto en el tamaño sino en el patio, la chimenea, características del lugar. Tampoco creo que sea peor ni mejor que esté dentro del mercado. Me interesa que la primera impresión no sea que es muy pequeño sino que es divertido, raro...


Zaida - A veces se busca un local que por sí mismo transmita unas intenciones, ¿crees que este local os identifica?
Patricia – Totalmente. Lo definiría como algo punk, hecho desde el corazón más que desde la cabeza. El libro que reposa en mi mesita de noche We can’t wait for better times, editado por Homesession, ejemplifica como pensamos: jugamos con lo que tenemos o no jugamos. Nosotros decidimos jugar con los medios que teníamos y creo que el espacio habla de eso, de la precariedad del momento pero que aún siendo precario, puedes hacer cosas. En Barcelona nos han acostumbrado a espacios grandes, estupendos y no tiene porque ser siempre así, ese es un modelo. Realmente lo interesante sería que un modelo nutra al otro. Como te comentaba, cada jueves primero de mes organizan en Hackney (Londres) visitas en diferentes espacios, hay muchos que no superan en metros al mío y están incluidos dentro del circuito porque así lo ha querido el circuito. Galerías reconocidas “las marcas” también apoyan esos movimientos, que son de ida y vuelta. Esa es la actitud: pensar que sí se puede. Ahora hay proyectos en Barcelona que tenemos el mismo radar.

Zaida – ¿Crees que Barcelona necesita este tipo de iniciativas?
Patricia- A mi parecer son necesarias ya que la institución pública no puede, no quiere o no sabe cómo apoyar al arte contemporáneo. Está muy bien que la iniciativa privada esté para apoyar la creación, la exposición y el contacto del público con la obra. Si no, al final, los artistas trabajan para sí mismos.

Zaida – El nombre de la galería es muy particular. Normalmente los galeristas suelen llamar a la galería por su nombre, indicando así que se trata de un proyecto personal. Sin embargo, el nombre Galería Encantada no deja indiferente, una vez conoces su ubicación se entiende de dónde proviene, pero explícame por qué llamarle galería.
Patricia - Encantada es el nombre que más nos gustó. Estuvimos barajando Encantes Projects pero sonaba muy pedante. Un espacio de arte con una mínima voluntad comercial es una galería por su propia definición, aunque no lo pensamos como un modelo de negocio que nos permita vivir de ello. Si lucho por vender no es tanto por el espacio, que también, sino porque estoy dando la oportunidad al artista de producir. Las ventas no dan para vivir, por ahora, pero sí que les da la oportunidad de trabajar.

Zaida – Dices que no os planteáis la galería como un modelo de negocio que permita vivir de ello, ¿tenéis otras fuentes de ingreso que cubran los gastos de la galería?
Patricia - La Galería Encantada es un hobby pero no en un sentido peyorativo sino, al contrario, la galería ocupa todo mi tiempo y todos mis pensamientos. Tengo otras ocupaciones de freelance en el sector de la comunicación y producción que me permiten mantener la galería. Con las ventas cubrimos gastos pero muchas veces necesitamos Galván y yo adelantar dinero propio.

Zaida - ¿Cuál es el funcionamiento de la Galería Encantada?
Patricia - En cuanto al funcionamiento de la galería no tenemos un plan muy estratégico, lo que sí pensamos bien es la programación, respecto a las demás decisiones son fruto del momento y analizamos si funcionan o no. Creo que el espíritu de la Galería Encantada es que somos la galería de “proximidad” - utilizando el slogan de un supermercado- aunque esté cerrada y sólo se abra por cita previa, en cualquier momento estoy disponible. Al principio tenía un horario de obertura al público pero al comprobar que este era ausente decidí cerrar y atender con cita previa. Desde entonces recibo bastantes llamadas de gente interesada en visitarla. Para que el público acuda organizo actividades, charla con los artistas, performance. Trabajo en pequeños eventos para atraer a gente muy determinada interesada en la actividad.


Zaida - Las galerías de Barcelona inauguran la temporada el mismo día, coincidiendo con Swab,  ¿aprovecháis la inercia?
Patricia - No inauguramos ahora porque es cuando todas las grandes empiezan y nos tapan.
 Vista de la exposición Quitamiendos comisariada por María Pons

Zaida –  Para que esto no suceda, ¿no os interesaría formar parte del circuito de galerías?

Patricia – No me ha interesado formar parte de ese circuito sino hubiésemos buscado un local más cerca de la calle Consell de Cent eje central durante muchos años, pero justamente ese eje se está desintegrando. Parece que ahora todos quieren deslocalizarse. Algo haríamos bien cuando nos deslocalizamos antes de que los demás empezaron a deslocalizarse. Aunque no estoy en el circuito visito galerías y hago difusión del proyecto de la Encantada.


Zaida - ¿Has tenido apoyo de los diferentes agentes que participan en el sector del arte?
Patricia – Sí, he estado muy apoyada por los diferentes agentes en general. En cuanto al coleccionista, nuestro perfil es un coleccionista joven.  Mis artistas son jóvenes, no tienen un recorrido tan largo, pero sí tienen potencial para desarrollar una trayectoria más larga. Por lo tanto los precios son accesibles, pero no por ello carecen de calidad. Creo que el coleccionista de mi generación de 30 o 40 años ha entendido lo que hacemos y le ha interesado. Swab me da la oportunidad de encontrarme con el coleccionista más tradicional y me va a permitir explicar mi proyecto. A muchos los conozco de hace tiempo de cuando era assistant. Ahora verán que estoy en primera fila.


Zaida - ¿Qué crees que puede aportar una galería como Galería Encantada a los artista con los que trabajas?

Patricia – Intento ofrecer a los artista una segunda casa, una segunda familia. Nos reunimos tres o cuatro veces al mes, no todos porque no siempre podemos estar todos, pero sí hay la voluntad de estar. Cuando nos reunimos comentamos textos críticos o nos damos consejos. Un artista puede pedir a los demás, no solo a mí sino a los otros artistas consejo para una producción, finalización y entre todos nos ayudamos. El hecho de que para Swab llevemos siete artistas siendo un stand pequeño, ya demuestra que voluntad tenemos. Ninguno tiene más ego que otro, todos enseñan algo de lo que han estado trabajando. Entre ellos han surgido colaboraciones. Por ejemplo, en Arts Libris surgió la colaboración de Herrero y Conesa, fue algo natural, es un elemento más de los que empujo dentro de la galería. Esta nueva temporada quiero empezar a generar elementos de incomodidad dentro del grupo, para fomentar otras dinámicas o invitar a un agente externo para dialogar con nosotros, como el proyecto de Abrir Boca.
 Vista de la galería de la exposición de la artista Bárbara Alegre